El viento fuerte lanzado por las hélices de aeronaves preparadas para dejar salir a sus ocupantes fue todo lo que los pobladores vieron al momento de alzar la vista.
Los estallidos siguieron escuchándose por todo el lugar, saliendo de una de las torres de vigilancia y defensa del palacete instalado recientemente de Abel. Pero al igual que estos resonaron, también lo hicieron los cañones que se abrieron paso en la parte frontal de los helicópteros que lanzaron a la mayoría de los hombres que vi