ADELAIDA:
Raizel y yo descendemos a toda velocidad mientras el va gruñendo rabioso.
Me sostengo con fuerza de su pelaje para así evitar una caída que sería muy vergonzosa para mí.
En pocos minutos llegamos al centro de la manada y todo es un caos así dejándome paralizada por segundos.
—Alfa.
La voz de Zacary y Bastián llega a mis oídos y levanto la cabeza para mirarlos.
Raizel se inclina y yo inmediatamente me bajo de su lomo colocando los pies en tierra.
—¿Dónde están las chicas?
Me dirijo a Z