ADELAIDA:
Sonrío al ver la cara de Raizel cuándo observa todo lo que compré.
—¿Qué pasa?
Le pregunto en un murmuro.
—No, nada.
Dice y alzo las cejas.
—¿Seguro?
Pregunto sonriendo.
—Mmm ¿Vas a necesitar todo eso?
Me pregunta asiento.
—Es ropa para los dos… ¿Compré demasiado?
Pregunto con inocencia y él niega.
—No, claro que no.
Responde de inmediato y yo sonrío colgándome de su brazo con una sonrisa.
—Bien, entonces es hora de irnos.
Digo muy emocionado por conocer la manada y este sonríe.
—¿Te