CAPÍTULO 62. ¡POR FIN!
La habitación del hospital estaba sumida en la penumbra, solo iluminada por la luz tenue de las máquinas médicas. Jack estaba sentado en uno de los sillones, con la cabeza apoyada sobre la cama donde Amber seguía inconsciente. La respiración de Davis era tranquila y rítmica, indicando que el agotamiento lo había vencido, finalmente se había quedado dormido, encontrando algo de descanso después de horas de preocupación y espera.
Aún en aquel recóndito sueño, ella aparecía en sus sueños, sonrien