CAPÍTULO 54. DEMASIADAS COINCIDENCIAS
Días después.
Amber estaba con la mirada perdida hacia el ventanal, con las manos empuñadas, y la respiración agitada.
—Me dijeron que me estás buscando, hermanita —Amy ingresó resonando sus costosas zapatillas de tacón de aguja. Dio un fuerte azotón en la puerta. —¿En qué te puedo ayudar? —indagó.
Amber se dio la media vuelta, quedando frente a Amy, con una expresión de frustración y furia evidente en su rostro. Amy, por su parte, no parecía avergonzada, sino todo lo contrario, estaba a la de