Capitulo 32. Un milagro bajo la tormenta.
Capitulo 32. Un milagro bajo la tormenta.
Por mucho que me lo negué a mí misma mi barriga siguió creciendo y lo que antes fueron hormigueos y burbujitas ahora se habían convertido en patadas, unas patadas que me hacían recordar que alguien tan chiquitito estaba creciendo dentro de mí.
Nunca había llegado a pensar y ni siquiera a imaginar que yo pudiera ser madre tan joven. Hasta hace no mucho tiempo ni siquiera me habían besado y menos algún hombre me había dirigido la palabra.
Pero las vu