Difícil explicación
― ¡¿Te costaba tanto llamar?! —le reclamó su mejor amiga.
Eva se quedó en silencio al recibir los reclamos de ella.
―Lo siento mucho ―fue lo único que pudo decirle en ese momento.
―Realmente trato de entenderte y no enfadarme Eva, pero no puedo creer que la calentura te haya superado de tal manera para que te olvidaras de avisarme que estabas lista a entregarte a un completo desconocido.
― ¡¿Qué demonios estás diciendo?! ―preguntó Eva abordada de golpe por un viaje de confus