CAPÍTULO 68: ESTO NO HA TERMINADO
Dos semanas después…
Daniel y yo estamos en la cocina, rodeados de harina y risas. El aroma dulce del pastel que estamos preparando llena el aire, mezclándose con el sonido de su risa. Mi madre cuenta uno de sus chistes habituales, y Daniel se ríe a carcajadas. Es un momento perfecto, uno de esos raros momentos en los que todo parece estar en su lugar.
—Mamá, este es el mejor pastel que hemos hecho —dice Daniel con una sonrisa de oreja a oreja, mirando la masa