—Suéltame—, grité dándole vueltas.
—¿Qué vamos a comer si te dejamos ir ?— Dillon me dio una risa malvada.
—Estamos realmente hambrientos Andrea— chirrió Bertha mostrándome un tenedor.
—Bertha pensé que éramos amigos— grité tratando de liberarme.
—Los humanos nunca pueden ser nuestros amigos. No podemos hacer amistad con nuestra comida. ¿Qué comeremos para sobrevivir entonces?— Bertha comenzó a afilar el cuchillo que sostenía.
—Suéltame— traté de arrastrarme lejos de la parte superior de la mes