Mundo ficciónIniciar sesiónLa noche fría de navidad se había tornado demasiado seria, solos, en los aposentos que habían comenzado a compartir, Ceres y Auguste se miraban el uno al otro sin animarse a hablar primero, era el momento de decirle la verdad, aunque aquella hermosa rubia ni siquiera le había cuestionado la razón de aquella mordida que le dio bajo la luz de la luna en su primer apareamiento, estaba marcada, era suya y le pertenecía, y tenia derecho a saber la verdad d







