La mañana se cuela por las cortinas en la habitación en donde dos cuerpos yacen abrazados disfrutando del calor que emanan, uno que nace de lo más profundo de sus corazones. Están tan a gusto que no son capaces de advertir del problema que está a punto de caerles encima.
Afuera se estaciona un BMW negro de vidrios polarizados al que se le permite la entrada sin mayores problemas porque está en la lista de permitidos. Cuando la pareja se baja del auto y camina dentro, Lorettete solo atina a envi