Chiara entra para abrir las ventanas, puesto que hace mucho calor y afuera corre una brisa deliciosa. Claude la mira moverse por la habitación en silencio, hasta que no aguanta más y le habla.
—¿Te pasa algo? —pero por respuesta solo recibe el silencio—. ¿Dije algo malo?
—No.
—¿Es por lo que te dije hace un rato? Eso de que no quiero dormir porque me da miedo —ella lo mira fijamente y luego le lanza una pantufla por la cabeza, pero sigue sin hablarle—. ¡¿En verdad te molestaste por eso?! ¡¿Para