Al entrar al despacho de Adrien, por alguna razón desconocida, Ilhan se siente a gusto de inmediato. Cualquiera podría pensar que por lo ocurrido los últimos días con Sylvie el hombre debería estar gritándole, pero lo cierto es que solo tomo asiento con una sonrisa amable tras el escritorio y le pide a Ilhan que haga lo mismo con un gesto de la mano.
—Antes de cualquier cosa, muchacho, quiero que me digas lo que pasó, ¿por qué mi hija me llamó llorando para pedirme que la ayudara a escapar de t