De regreso a Boston coincidí con Azael en el hangar donde permanece su avión. Como cosa rara no nos comunicamos en todo el día. Me extrañó encontrarlo esperándome. Lo encontré parado al pie de las escaleras, totalmente distraído, perdido en sus pensamientos. Al advertir mi presencia, en seguida levantó la mirada y desplegó una media sonrisa.
—Hola amor, te estaba esperando —Me dice mientras se inclina para darme un beso en la mejilla.
Hace muchos días que no le permito besarme en los labios, y