Calista
Le di un largo beso de despedida, aferrándome a sus hombros, derritiéndome en sus brazos y queriendo que no se marchara, no ahora que recién comenzábamos esto. No mentía al decir que lo extrañaría, no me imaginaba llegar a esa enorme casa sin tenerlo a mi lado.
—No es necesario que cenes y pases tiempo con ellos —dijo tomando mi rostro con ambas manos.
—Lo sé, no te preocupes por eso —me dio un último beso, le sonreí y salí del auto sintiendo una extraña sensación de vacío.
Volví al