Calista
Miré mi reflejo en el espejo retrovisor, era un desastre, mi maquillaje estaba corrido, el cabello revuelto y una pinta de que el momento estuvo bueno.
«Estuvo ardiente»
La sonrisa tonta no se borró de mi rostro en todo el camino de regreso a casa, todavía sentía sus dedos apretar mi glúteo, sus manos pegándome a su cuerpo.
"No te veo como un objeto" esa frase no salía de mi cabeza, el hombre me deseaba, lo había demostrado esta tarde. De eso no me quedaban dudas.
Debía admitir que me