Calista
Me deshice rápidamente de su agarre, mis ojos flameando de enojo por verlo ahí sonriéndome como si yo estuviese feliz de verlo. Ahora mismo lo último que desea era tenerlo frente a mí, un deseo ferviente de golpear su pecho y reclamarle por lo que aquella mujer me había dicho.
Me sentía dolida y con un nudo atascado en mi garganta.
Su sonrisa se borró al notar mi seriedad, sus ojos me escrutaron y algo en él se incendió al fijarse en el escote de mis senos.
—¿Qué se supone que estás h