Calista
Di el último sorbo a mi hijo apartando el plato de comida que acababa de devorar, completamente complacida en todos los aspectos sonreí ante la perplejidad del hombre sentado frente a mi.
—¿Qué? —solté queriendo reírme en su cara, desde hace unas semanas era normal que comiera tanta comida en un solo tiempo.
—Nada —sonrió recargando sus codos sobre la mesa mirándome con intensidad, lo acontecido seguía taladrando en mi cabeza preguntándome si había sido sincero o sólo se sentía presion