Dante estaba desesperado por ver con sus propios ojos dónde se encontraba ese desgraciado, que tanto dolor había provocado, tanto a Ariana, como a Emilia y a él.
— Aquí —dijo Ruiz detrás de ellos, había colocado a Tadeo en una esquina y cuando Dante lo miró se quedó sorprendido al verlo totalmente enrollado en vendas
— ¿Era necesario?— preguntó inquieto.
— Mira que se moverá más una momia que este tipejo además, ya casi es Halloween que se quede con el disfraz— Ruiz se encogió de hombros por el