LUCAS
Las manitas de Sophia rozan mi abdomen mientras limpia cuidadosamente mi herida.
Aunque sus movimientos parecen inseguros, sé que se esfuerza mucho, pues se ve concentrada y atenta cada vez que hago una mueca de dolor y aunque podría mostrarle mi rabia para ahuyentarla, no puedo, ya que hoy, la chica nerd se ha vuelto muy terca.
Sophia incluso está dispuesta a llamar a las enfermeras si me resisto más, y no puedo dejar que el médico me revise, o sabrán que no soy humano.
"Uf... ¿Por qué d