(Punto de vista de Lily)
James y yo hemos caído en una pequeña rutina desde nuestra primera llamada. Me llama por la mañana y hablamos unos 20 minutos antes de que me prepare para ir a trabajar. Por la noche, antes de irnos a la cama, nos escribimos brevemente.
Ninguna de nuestras conversaciones ha sido tan seria como la noche de aquella primera llamada. No creo que esto se deba necesariamente a que evitemos tener conversaciones serias; la Diosa sabe que necesitábamos tener las que ya hemos te