Punto de vista de Valen
Sangre.
Estaba por todas partes. Se acumulaba en las ranuras del suelo de piedra, oscura y espesa. Mis garras estaban teñidas de un rojo profundo y sucio. ¿Por qué había tanta? Los gritos… eran tan fuertes, y de repente, simplemente se detuvieron. El silencio era peor. El olor a cobre y sal me llenaba la nariz hasta que no podía respirar.
Parpadeé, y el suelo del patio volvió a enfocarse.
Me palpitaba la cabeza. Estos días, mis pensamientos se sentían como un espejo agri