Hardin Holloway
Me quedé un rato mirando la puerta. ¿Cómo había tenido el valor de decirme esas cosas? Lo sé, probablemente yo la provoqué. Y odiaba admitir cuánta razón tenía. Las palabras seguían resonando en mi cabeza, como una maldita canción que se repite sin cesar.
Un rato después me di la vuelta y me senté. Su ropa mojada seguía en el suelo, ensuciando toda mi habitación. Volví a coger mi bebida. He bebido a menudo desde que ella entró en mi vida, y ni siquiera era lo bastante guapa com