Aria estaba sentada en el camerino. El maquillador retocaba sus ojos con un pincel suave, añadiendo un toque más de glitter en los párpados para que brillaran bajo las luces del escenario.
El aroma a laca y polvo compacto llenaba el aire, mezclado con el café que alguien había dejado en la mesa. Cerró los ojos un momento, dejando que el pincel trabajara, pero el corazón le latía desbocado, como siempre minutos antes de salir.
No importaba cuántos años llevara en esto. Los previos eran estrés pu