Catalina acababa de salir de la ducha y se estaba preparando para ir al mercado nocturno. Mientras tanto, pensaba en un plan para escapar de Edgar.
Luego, Catalina cogió ropa informal y un abrigo para ponerse.
«Mi aspecto no está tan mal, pero pronto mi barriga crecerá, sobre todo porque estoy embarazada de gemelos», murmuró Catalina mientras se acariciaba suavemente el vientre.
Catalina no se dio cuenta de que Edgar estaba detrás de ella.
«¿Qué pasa? ¿Te duele otra vez el vientre? Si te duele, cancelamos lo de ir al mercado nocturno», dijo Edgar.
Catalina miró a Edgar, molesta porque él cancelaba su deseo sin más, cuando ella se encontraba bien.
«Estoy bien. Solo quiero acariciar mi vientre, ¿qué hay de malo en eso?», preguntó Catalina con expresión molesta.
«Por supuesto que no, pensé que te dolía el vientre o que tenías calambres otra vez. Estoy preocupado», respondió Edgar mientras acariciaba suavemente el vientre de Catalina.
«No siento ningún dolor, así que seguiremos adelante c