Los dedos de Darius rozaron la áspera veta de la puerta de madera, empujándola para abrirla con una promesa silenciosa grabada en su corazón. La cabaña, envuelta por imponentes pinos y susurros de magia antigua, exudaba un aura de tranquila anticipación, como si también reconociera el significado de esta noche, una noche marcada por la luminosa luna llena, cuya luz entraba por las ventanas como focos celestiales.
Se movió con determinación, iluminando el interior con el suave resplandor de las