Mary Davies
Hawk Andrews me follaba como si quisiera matarme. Cada embestida y cada golpe me hacían temblar bajo él. Estaba invadiendo todos mis sentidos. Ni siquiera cambió el ritmo ni la posición, la presión tampoco. Parecía que iba a parar nunca. Lo odiaba con toda mi alma.
Cada vez que me embestía, gritaba con todas mis fuerzas, deseando que alguien viniera a rescatarme. No sé cómo salí de Minazuela para encontrarme de nuevo en Beverly Dale. Seguía penetrándome una y otra vez, más profundo,