"Me encantaría follarme a Mary, apuesto a que su coño estará jodidamente apretado. Casi siempre me la imagino gritando mi nombre mientras la follo; Mary Davies es el objeto de mi fantasía sexual."
Lo miré boquiabierta.
"Podría follarte todo el día sin cansarme", dijo guiñándome un ojo. Me sentí incómoda al instante. Los chicos de la habitación empezaron a gritar y silbar. ¡Menuda confesión! Las cosas iban a cambiar de verdad entre Xander y yo, porque ya no lo vería como antes de esta confesión.