Punto de vista de Gemmy
En el instante en que pronunció esas palabras, mi corazón se aceleró violentamente contra mi pecho.
Me quedé paralizada.
Abrí los ojos ligeramente mientras la conmoción me recorría. No era solo lo que dijo, sino cómo lo dijo. Tranquilo. Seguro. Peligroso de una forma que no se sentía como una amenaza, sino como una promesa que creía firmemente poder cumplir.
Una seguridad propia de la mafia.
Mi mente se quedó en blanco por un segundo. Luego, el pánico se apoderó