Isabella.
Lo vi cenar en el comedor con Lucía contando sus anécdotas recientes. Era lo que escuchaba y me mantenía ocupada todo el tiempo que había permanecido en Vancouver, Incluso a Aiden con su ocupada vida y mente lo había logrado distraer.
La alegría de la chica era la suficiente para apañar las preocupaciones de ambos, no solo se relajaba aún con saber la razón por enviarnos aquí, si no que vivía al día. No parecía asustarle nada.
__ Solo espero que a todos esos lugares que sales, no sea