Isabella.
La extrañeza del momento fue opacado por ver a la mujer que entró en mi casa. La Malya de meses atrás reflejaba alegría aún con todo lo que estaba pasando con su marido, pero la que daba pasos hacia mí no era ni la sombra de ella.
Se veía demacrada, sin sonrisas, ni siquiera se esmeró en cuidar su imagen. Solo siendo una mujer que daba pena al verla.
__ Hola isa. - saludó como solía hacerlo antes de enterarme de su relación con Dustin. - Me costó mucho dar con tu dirección. No tenía