Isabella
Con mi hermano todo el fin de semana, tuve que hacerlo ayudar en la limpieza del sitio donde se quedaría. Aún con esa actitud alocada no se negó aún cuando prácticamente tuvo que remover los muebles él mismo.
Llegado el lunes, ambos nos dirigimos al bufete con la mejor actitud, aún sin saber que tan positiva sería la respuesta. Pero eso no nos detuvo al cruzar las puertas del elevador. Le indiqué que se quedase en una silla, duró unos minutos luego aburrió de verme ordenando mi lugar