¡Esmeraldi casada! Eso es algo que no me esperaba. Estoy tan absorta en eso que olvido por completo a mi esposo. Salgo de los pensamientos cuando su mano se coloca sobre la mía y cuestiona— ¿En qué piensas? No es que me guste controlar hasta los pensamientos de los demás, solo que te veo muy perdida en ellos —hace una pausa, lleva la mirada al frente mientras maneja, entra ratos me mira— ¿Cuándo subiste te dijeron algo? ¿Hablaste con ellos?
—Si, pero no dijeron nada, solo nos despedimos —entrel