Sus párpados se abren lentamente y de inmediato ella empieza a sentir la incomodidad en todo el cuerpo.
Otsana termina de despertarse y mira a su alrededor desorbitada, pero la oscuridad le impide ver con claridad.
Sus ojos se tornan verdes y el brillo en ellos resalta en las penumbras, como resultado, ella puede reconocer el tipo de lugar donde se encuentra.
«Una cueva», piensa mientras lucha por moverse.
—¿Dónde estoy? —cuestiona con la voz ronca, pero nadie le responde—. Déjenme ir...
La hum