POV: Cristina Sousa
Las semanas en la Mansión Stinson pasaban como un susurro ahogado.
Mi cuerpo estaba sanando. Los hematomas de la taberna en Sevilla se desvanecieron a un amarillo enfermizo antes de desaparecer en mi piel pálida, y el dolor agudo en mi pelvis se había transformado en un cansancio sordo. Físicamente, la mansión me estaba curando, con sus comidas abundantes y el calor de la chimenea de la habitación infantil. Pero, psicológicamente, vivía con la respiración contenida.
No era d