El almuerzo termina en conversaciones más agradables o más bien, entretenidas al punto de olvidar que él es mi captor. Porque con Augustus Javier, es distinto. Él apenas se está relacionando conmigo y lo que me habla, no es sobre lo que harán con mi hijo, sino, lo que él ha hecho en su vida. Una que es bastante entretenida.
— Entonces, te han colocado bastante metal, ¿no es así? — digo sonriente.
— Después del accidente, perdí un brazo, el cual, fue reemplazado por una prótesis bastante costosa