Dos días después
Todos habían sido atendidos, Alessandro, había tomado solo un poco del veneno. Por lo que, se encontraba bien. Sin embargo, Gabriela, seguía sin despertar. Habían podido encontrar que veneno era, con una muestra del vino que habían bebido. Pero aún después de ser atendida, seguía sin despertar.
— Buen día, venimos a curar las heridas — murmura una enfermera y Kim de inmediato gime.
— ¡Necesito ver a mi esposa! ¡No voy a permitir que me impidan verla un solo minuto más! Soy su