Entre visitas al médico, transcurrieron tardes en las que cada roce escarbaba en su interior hasta que, al fin, salieron a relucir sus deseos más reprimidos. Quedó en evidencia lo mucho que ella anhelaba ser llenada por él y la obsesión que Alán guardaba por ella. Todo se resumió en gemidos, lamidas por cada centímetro de piel y estocadas duras y perfectas. Al final, terminaban sudados, con sus fluidos mezclados, envueltos en la calidez abrasadora de sus cuerpos al abrazarse y susurrarse palabr