AURORA
Podría haber pasado una eternidad en aquella bañera y, cuando salí, Giorgio ya no estaba en la habitación. Me sujeté la toalla con más fuerza y caminé hasta la cama. Solté el aire mientras flexionaba con cuidado la pierna que me estaba causando dolor.
Realmente no sabía cuánto tiempo podría ocultarle la lesión a Giorgio y, después de lo que acababa de suceder, no tenía idea de si volveríamos a estar separados durante tanto tiempo. No sabía cómo sentirme al respecto.
Por un lado, eso mant