Mundo de ficçãoIniciar sessãoDesde detrás de la ventanilla del coche, Alan vio a Serli y Aldo parados frente a una pequeña panadería que esa tarde estaba llena de clientes. Se rieron, compartieron pan caliente sacado de bolsas de papel marrón, con los rostros radiantes, como si el mundo les perteneciera sólo a ellos dos.
La sonrisa de Serli, que normalmente sólo le mostraba a Alan, ahora se amplió a otras personas. Y eso hizo que se le oprimiera el pecho.Sin pensarlo dos veces, Alan cerró la puerta del






