Era una noche tranquila, la cual era enmarcada por un hermoso cielo nocturno acompañado por la luna, las estrellas y algunas nubes.
Su andar estuvo sumido en un silencio absoluto, pero muy al contrario de lo que se pensaría, era un silencio agradable; algo que sorprendió a Scott, ya que jamás había experimentado algo así donde solo con la compañía de la otra persona, se sintiera a gusto.
- Ellos me sorprendieron hace rato - menciono Scott después de un tiempo en silencio.
- A veces se mueven,