Aura Welsh
El tiempo volaba —literalmente— cuando se estaba o se sentía atrapada en un callejón sin salida. En estas 4 semanas que habían pasado, no había ni un rastro de Atanasia y eso para mi era muy sospechoso.
—Gracias. —agradeció Jade.
Estábamos en la iglesia bautizando al pequeño Gael, que por cierto Derek y yo seriamos sus padrinos.
Nunca pensé en convertirme en madrina, era una responsabilidad muy grande, igual o casi que tener un hijo, pero no me importaba.
El pequeño Gael era nues