Atanasia
—Ya esta hecho patrona. —reí al escuchar que mi petición había sido cumplida.
—¿Hay alguien con vida? —pregunte esperando que la respuesta fuera negativa.
—No, señora. —sonreí complacida.
—Bien hecho. Hoy mismo recibirán su pago. —corte.— ¿Has oído Derek? —dije observándolo en la silla, se encontraba atado.— Tú mujer pagó por tus daños.
—¡¿Como pudiste Atanasia?!—grito a todo pulmón.
—¿Tú como te atreviste a seguirla? Yo quería presenciarlo por mi misma, pero justo tuviste la haza