57. Capítulo
EMMA.
Meto mi jersey burdeos dentro de mi falda negra y la abotono asegurándome de que no queda ninguna arruga ni marca visible. Cómo cada Navidad, las chicas y yo iremos a comer a nuestro restaurante de siempre y ya casi es la hora de que Alexa venga a por mí. Me levanté perezosa y sin ganas de conducir.
Me dirijo al baño y abro el cajón para coger mi peine y algo que siempre está en este cajón pero que nunca había llamado mi atención, hoy lo hace de sobremanera al ver el paquete lleno. ¿Cuán