37. Capítulo
EMMA.
Tras mis mil insistencias en ayudar, Rebecca aceptó, permitiéndome así, recoger los platos vacíos de nuestra merienda y fregarlos mientras ella los secaba justo a mi lado.
Mi mente no puedo evitar retroceder en el tiempo, justo al día en el que escapé de la iglesia y acabé montada en el coche de un apuesto chico. Justo al día en el que me besó por primera vez. Admito que nunca fui una chica que besara a cuanto hombre se le ponía delante nada más conocerlo, sin embargo con Axel fue tan