38. Capítulo
AXEL.
Decir que no estaba ansioso por tener todo de Emma, supondría estar diciendo una gran mentira. Las horas, minutos y segundos se me hicieron eternos tras nuestro beso en mi habitación, mi mente no dejaba de imaginar una y mil formas de desnudarla y hacerla mía, desde la mas lenta y delicada hasta la mas dura y salvaje. Definitivamente no podía asegurar ser gentil con ella, la deseaba tanto que mis sentidos se nublaban con su sola presencia, tenerla delante era suficiente para encenderme.