27. Capítulo
AXEL.
Maldita sea la hora en la que accedimos a jugar con ellas y maldito sea el momento en el que se me ocurrió que Emma se quitara el jodido vestido delante de todos. Efectivamente las consecuencias a mis arrebatos de deseo me habían dejado mal parado cuando vi las miradas de mis dos amigos sobre ella. No podía culparlos, su cuerpo era algo digno de admirar, cada curva se encontraba en su lugar, sus pechos eran de un tamaño demasiado perfecto para mis manos y su pelo cayendo alrededor de el