28. Capítulo
EMMA.
No podía parar de dar vueltas en la cama, mi mente se negaba a dejar de pensar en Axel y mi piel cosquilleaba en cada parte que el había tocado y besado a su antojo. Suspiré frustrada por décima vez y giré sobre mi cama para mirar la hora en el reloj que colgaba de la pared. Las 04:33. Me levanté con cuidado de no despertar a Alexa, la cual dormía al otro lado con un estúpido pijama de ovejitas igual al mío, solo que en color rosa y esquivé a las dos gemelas que dormían a pata suelta so