AXEL.
Definitivamente traer a Emma a bailar había resultado una de las experiencias mas calientes que he tenido en mucho tiempo. Tener su cuerpo pegado al mío en ese pequeño vestido me estaba enloqueciendo mientras bailábamos, necesité de todo mi autocontrol para no tocar mas allá de lo permitido. La miré intentando regular mi respiración acelerada no por el baile, si no por su cercanía. Sonreí y cogi la rosa roja de su pelo colocándola en mi oreja lo que provocó un lindo puchero de su boca