18. Capítulo
Mi dignidad de hombre va primero. Ibamos aproximadamente por el final de la película cuando noté el peso de Emma sobre mí costado, la muy vaga se había jodidamente dormido en mi sofá viendo una película de miedo, no había gritado ni lloriqueado como cualquier mujer no, se había dormido como una marmota. Con mucho cuidado de no despertarla acaricié su rostro angelical aparentemente.
Esta mujer era un jodido demonio caliente. Ni un tsunami lograría despertarla y yo tampoco pondría mucho empeñ